13/04/2009
La reciente exoneración del ex presidente mexicano, Luis Echeverría Álvarez, un caso de impunidad que contrasta negativamente al logro peruano.
México D.F.  7 de abril de 2009. La condena emitida por una sala especial de la Corte Suprema de Justicia del Perú que sentencia a 25 años de prisión al ex presidente, Alberto Fujimori, es un hecho “ejemplar” para toda América Latina, y en especial para México, ya que se trata del primer ex mandatario, elegido bajo comicios democráticos, que es declarado culpable bajo la justicia nacional por graves violaciones a los Derechos Humanos.El ex mandatario fue encontrado culpable por los delitos de asesinato por alevosía, lesiones graves y secuestro agravado por trato cruel, y que consistieron en la masacre de Barrios Altos, las desapariciones en la Universidad de la Cantuta y secuestros practicados en las instalaciones del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE). Por estos hechos, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado peruano en los años 2001 y 2006 respectivamente, hechos que  además se consideran delitos de lesa humanidad. Esta sentencia constituye un importante avance en la lucha contra la impunidad a nivel mundial y es fruto del largo camino emprendido por las víctimas y sus familiares y el movimiento de derechos humanos por encontrar justicia.

Esta resolución no debe pasar desapercibida para el Estado Mexicano, ya que es un ejemplo positivo de como las instituciones judiciales nacionales cuando actúan con independencia e imparcialidad, e incorporan los derechos humanos en sus decisiones, pueden lograr el equilibrio necesario para garantizar la justicia respetando los derechos procesales del acusado, aún cuando se trate de personas con una investidura como la de un ex presidente de la República.

En contraste, el pasado 26 de marzo de este año el ex presidente, Luis Echeverría Álvarez, fue absuelto por un Tribunal Colegiado que lo declaró libre de toda responsabilidad de la matanza de estudiantes del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco. La CMDPDH enfatiza que la exoneración del ex presidente Echeverría es una decisión que perpetua la impunidad, revela la falta de voluntad de los órganos de justicia mexicanos para lograr justicia, lo cual contrasta negativamente con el logro peruano.

Esperamos que el ejemplo de la sentencia contra el ex presidente Fujimori, sea el parteaguas para que   delitos de lesa humanidad, cometidos por altos funcionarios –o cualquier persona- sean investigados y sancionados; y que los organismos judiciales actúen con total autonomía e independencia, garantizando procesos que permitan conocer la verdad histórica, demanda que no ha sido satisfecha en México, después de más de 40 años.

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