México D.F., 10 agosto de 2011

Sr. José de Jesús Orozco Henríquez
Relator sobre Defensoras y Defensores de Derechos Humanos
Comisión Interamericana de Derechos Humanos

 

Estimado Sr. Orozco,

Las organizaciones mexicanas de derechos humanos que suscribimos esta carta deseamos llamar su atención sobre una serie de acontecimientos alarmantes que están causando un daño directo a las y los defensores de derechos humanos en México, sobre todo desde que dio inicio la llamada “guerra contra las drogas”, impulsada por el actual gobierno federal.

Desde el inicio de la guerra en el año 2006 hasta el mes de octubre del 2010, la Oficina en México de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos registró un total de 165 ataques y agresiones en contra de defensoras y defensores de derechos humanos, de los cuales 98.5% continúan impunes. Tanto la OACNUDH, así como otros órganos diversos de las Naciones Unidas, han también documentado el uso del sistema de justicia para incriminar a las y los defensores de derechos humanos como un mecanismo para entorpecer y obstaculizar su labor.

Los abusos en contra de defensoras y defensores no son trabajo aislado de ciertos individuos, como el gobierno ha intentado argumentar. Por el contrario, éstos ocurren en un contexto de estigma y criminalización por parte de autoridades del más alto nivel y son cometidas con la aquiescencia y complicidad de un gran número de autoridades públicas. Declaraciones recientes de los más altos rangos de las Fuerzas Armadas así lo demuestran.

Recientemente, durante la ceremonia de graduación de cadetes de la Heróica Escuela Militar, en la cual también estuvo presente el Presidente Calderón, el Secretario de la Marina, Mariano Francisco Saynez Mendoza, señaló que: “existen grupos delictivos que tratan de manchar el buen nombre de las instituciones, utilizando grupos ciudadanos que mediante engaños, pretenden que caigan en el juego perverso de los criminales, ya que al utilizar la bandera de los derechos humanos intentan dañar la imagen de las instituciones con el fin malévolo de obstruir la participación de las mismas en su contra y así tener el campo abierto a su maldad”.

Carta completa en PDF

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