Ximena Andión Ibáñez

Presidenta del Consejo Directivo de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos

En primer lugar quiero agradecer a las Comisiones de Derechos Humanos y de Justicia la invitación a participar en esta audiencia pública que es sin duda una contribución a la transparencia del proceso de elección del titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

En atención a la convocatoria voy a dividir mi intervención en tres apartados, primero hablaré de los retos que enfrenta la CNDH, después del perfil que esperamos de él o la titular y finalmente de lo que esperamos de la CNDH como institución.

RETOS

Actualmente y frente a la situación que se vive en el país, la CNDH no es un referente moral y no cuenta con legitimidad social ni política. Es una institución que, en muchos momentos, le ha dado la espalda a las víctimas, ha sido parte del problema y no de la solución. En pocas palabras la institución no está a la altura de la crisis de derechos humanos que se vive en el país.

Es además una institución con una gran ineficiencia operativa:

o   Cada vez mayor el número de quejas que quedan pendientes de trámite.

o   Cada vez más bajo el número de quejas que se convierten en recomendación (.6%)

o   13% de recomendaciones rechazadas por las instituciones.

o   Recursos: costo de operación por recomendación es de casi 16 millones de pesos lo que va más allá del absurdo.

o   60% de recomendaciones no son cumplidas íntegramente

La CNDH ha sido omisa en violaciones graves donde no actúa correctamente como en el caso de San Fernando o actúa muy tarde y por razones políticas como en el caso de Tlatlaya.

Tiene un amplio mandato legal pero se ha auto-limitado y sub-ejercido sus funciones con motivos políticos y personales. Ha sido muy complaciente ante las autoridades.

En cuanto a las quejas, las víctimas y las organizaciones que las representan no tienen pleno acceso a los expedientes. Asimismo, el análisis que se hace de los casos es muchas veces de forma y no de fondo. No existe en parte del personal la pericia técnica para analizar los casos de acuerdo a los estándares más altos de protección de los derechos humanos.

Por otra parte, uno de los grandes problemas que tiene la CNDH es el pobre seguimiento pobre a las recomendaciones que emite. Tampoco hay una evaluación adecuada del impacto de las recomendaciones que emite.

La CNDH tiene un amplio mandato legal pero ha sub-ejercido sus funciones y se ha utilizado con fines políticos y personales. H atenido en este sentido un papel poco pro-activo y no ha sido un contrapeso real al poder en favor de las personas y sus derechos humanos.

Más allá de casos mediáticos y/o paradigmáticos las y los ciudadanos no encuentran en las CNDH una institución que los pueda proteger.

Asimismo, en muchos casos frente a ciertos temas la CNDH ha mostrado posturas ideológicas y no sustentadas en los estándares internacionales en materia de derechos humanos.

En conclusión, los desafíos de la CNDH son muchos y de muy diversa índole: de autonomía en la práctica, de gestión, de credibilidad, institucionales y de pericia técnica.

PERFIL

En cuanto al perfil de la persona que sea designada como titular nos parece fundamental que se cumpla con las siguientes características:

  • Compromiso probado con los derechos humanos. Es decir que la persona pueda demostrar que activamente ha participado en iniciativas relacionadas con la defensa y protección de los derechos humanos desde su campo de acción.
  • Otro punto fundamental, quizás uno de los más importantes, es que la persona cuente con alta autoridad moral y un reconocimiento social y político. Esto es clave ya que la fortaleza principal de la CNDH radica justamente en su fuerza moral.
  • La persona tiene que demostrar que puede garantizar la autonomía de la CNDH en la práctica.
  • Tiene además que demostrar que más allá de afinidades ideológicas va a actuar de forma independiente y firme. En este sentido, más allá de ideologías la independencia partidista es fundamental.
  • Honestidad probada.
  • Liderazgo demostrado en su ejercicio profesional.
  • Conocimiento profundo de lo estándares internacionales en materia de derechos humanos, que cobran especial relevancia tras la reforma constitucional en materia de derechos humanos del 2011.
  • Dados los enormes problemas de ineficiencia que tiene la CNDH resulta crucial que la persona al frente tenga experiencia en gestión.
  • Capacidad de diálogo con todos los actores del Estado pero reafirmando siempre la autonomía y la firmeza de actuación que debe tener esta institución frente a las violaciones a los derechos humanos.
  • Finalmente es clave que la persona al frente de la CNDH tengan una firme voluntad de transparencia y rendición de cuentas frente a la ciudadanía en general.

¿QUÉ ESPERAMOS DE LA CNDH?

Queremos una CNDH que frente a esta crisis tenga un rol fundamental y pro-activo en la protección de las víctimas de violaciones a los derechos humanos.

Queremos que la CNDH no sea gestora o administradora de problemas, sino un contrapeso real al poder y una instancia de protección de los derechos de las personas.

Que haya un proyecto de reestructuración a fondo de la institución a todos los niveles.

Queremos que las quejas sean atendidas de manera pronta y expedita y que se utilicen los estándares más altos en materia de derechos humanos en su análisis. Que los análisis de las quejas sean de fondo.

Es fundamental que las recomendaciones sienten precedentes importantes, que sirvan para reparar el daño a las víctimas y también para generar garantías de no repetición. Necesitamos que  las recomendaciones permitan reformar leyes y generar políticas públicas que fortalezcan el respeto, protección y garantía de los derechos humanos en el país. Esto ayudará sin lugar a dudas a prevenir violaciones a los derechos humanos como las que han ocurrido recientemente.

También es de especial trascendencia que la Comisión establezca sistemas efectivos de monitoreo y seguimiento de las quejas. Asimismo, que se evalúe el impacto que las recomendaciones han tenido.

La CNDH necesita recuperar la confianza de las víctimas y el diálogo con las organizaciones de derechos humanos.

Tiene que  demostrar que es una institución realmente autónoma en la práctica.

Esperamos también que la Comisión trabaje en los temas de más urgencia para el país: desapariciones forzadas, tortura, desplazamientos forzados, ejecuciones, pero que a la vez no deje de lado otros temas fundamentales como son los derechos económicos, sociales y culturales.

Consideramos necesario que la CNDH finalmente transversalice las perspectivas de género e interculturalidad en su trabajo. Y que aplique en su trabajo de manera sistemática y consistente los estándares internacionales en materia de derechos humanos.

También esperamos que haya un uso más transparente y eficiente de los recursos.

La CNDH debe contar con un equipo de primer nivel, con visitadores/as de altísima calidad moral y técnica.

Esperamos que el Senado de la República en cumplimiento de sus funciones y con el compromiso por fortalecer el estado de derecho  y el respeto, protección y garantía de los derechos humanos elija a la persona que esté más preparada para el cargo y que cuente con el mejor perfil.

Este proceso representa una oportunidad enorme para lograr fortalecer a la Comisión Nacional de Derechos Humanos y que sea realmente la institución que las víctimas de violaciones a derechos humanos necesitan y que las y los ciudadanos nos merecemos.

Gracias.

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