Querido hijo, estas líneas que escribo están escritas con lágrimas y dolor por no verte, por no saber de ti, por no escuchar tu voz desde aquel 8 de mayo de 1993, ese día en que muy feliz me dijiste que pronto ingresarías a la Escuela Superior de Guerra, me dijiste que me llamarías el 10 de mayo, esa llamada que nunca llegó y que espero hace 25 años. Para mí desde entonces el día de las madres representa un día muy amargo, pero a la vez de esperanza, porque cada que escucho timbrar el teléfono, corro esperanzada de que seas tú el que me llama. Yo sé hijo querido, que tu estas sufriendo más que yo, no hay punto de comparación, pero no dejes de luchar, mantente fuerte donde quiera que te tengan, tú sabes que tu madre nunca dejará de luchar, yo no cesaré de buscarte, de luchar por encontrarte. Tu madre que te ama y espera: Maria Guadalupe Guzmán Romo.

Exijo la pronta presentación con vida de mi hijo Teniente de Infantería Miguel Orlando Muñoz Guzmán, desaparecido el 8 de mayo de 1993, quien fue visto por última vez dentro de las Instalaciones del 26 Batallón de Infantería en Ciudad Juárez Chihuahua.

He sufrido durante 25 años el peor dolor que puede pasar una madre: la desaparición forzada de un hijo. Digo que es el peor dolor, porque la incertidumbre de lo que estará pasando, sufriendo mi hijo, es una tortura diaria que me está carcomiendo el alma. El no tener respuesta por parte de las autoridades encargadas de investigar, ya que cada entidad ha desistido de investigar argumentando que no tienen la “competencia para hacerlo” y  se tiran la bolita entre la Procuraduría General de Justicia Militar, la Fiscalía General de Justicia del Estado de Chihuahua, y la Procuraduría General de la República  y ninguna de ellas ha tenido la “capacidad para hacerlo” o debería decir, que se han visto imposibilitadas (por órdenes superiores) para seguir con la investigación una vez que han encontrado indicios que determinan que hay altos mandos militares involucrados en la desaparición forzada.

Recuerdo claramente que la investigación ante la Procuraduría Militar se cerró “por órdenes del Águila Real”, eso dijo el Agente a cargo de la investigación sin querer dar mayor explicación. Me quedó muy claro que fue porque “pronto sabríamos quienes son los responsables”. En la lista había militares que habían participado en una serie de delitos en torno a la desaparición de mi hijo. Se había dictaminado por peritos de la procuraduría militar que su firma había sido falsificada en un documento supuestamente entregado por él al Comandante del 26 Batallón Teniente Coronel Pedro Gutiérrez López, quien además obligo a declarar en falsedad a el Teniente de Infantería Filiberto Ortiz Ibáñez y Capitán Víctor Gallegos Bernardino de que el portafolio propiedad de mi hijo nunca existió, el cual nunca nos fue entregado, porque seguro temían que la información que tuviera  llegara a manos de la familia. También el Teniente de Infantería Edwin Tonatiuh Ruiz Bravo declaro que mi hijo había salido de las instalaciones del Batallón el 8 de mayo siendo totalmente falso. Al contrario de la declaración de otros militares que indicaron que mi hijo no salió del Batallón ese 8 de mayo. Debido a estos delitos fueron acusadosde falsificación de documentos. Sin embargo, nunca vincularon estos delitos con la desaparición forzada de mi hijo y tampoco han sido sancionados.

No dejare de señalar también el Capitán José de Jesús Morales García, el Coronel Jorge Carrasco Reyes y principalmente al comandante de la V zona militar General de División Luis Montiel López, quien amenazo a mi hijo siendo Comandante de la partida militar de Nuevo Casas Grandes Chihuahua, hiciera la confiscación de droga, que seguro molesto a la gente a la cual le brindaba protección este general, quien tiene antecedentes de brindar protección de narcotraficantes para el libre tránsito de droga a cambio de fuertes sumas de dinero.

Todos ellos cómplices de la desaparición forzada de mi hijo, se confiaron demasiado, pensaron que creeríamos su cuento de que mi hijo había desertado.

Y cómo creer que se había desertado si siempre vi con mucho orgullo cuando mi hijo, quien desde muy pequeño decía que iba a ser general, portaba su uniforme militar con gran orgullo. Cuando iba a los desfiles militares al Colegio Militar, yo veía cómo mi hijo al igual que cada uno los cadetes, se sentían muy orgullosos de pertenecer a la Institución de las Fuerzas Armadas, ya que estaban siendo formados con un objetivo: proteger a la nación y combatir el narcotráfico.

Pero, cómo podría yo imaginarme que algún día mi hijo sería víctima de desaparición forzada. Creo que nosotros como padres de esos cadetes, pensamos que la institución representa siempre el lado de combate al narcotráfico y que nuestros hijos se exponen a riesgos, pero yo jamás imaginaría que “el peor enemigo del verde es el mismo verde”, esta frase la tenía muy marcada mi hijo un mes antes de su desaparición cuando estuvo de vacaciones con nosotros.  Debo reconocer que en cualquier ámbito hay quienes ejercen su profesión acorde a lo que fueron preparados y que, otros se van por el camino del interés personal sin importarles que afecten la vida de otros.

El caso de mi hijo ha sido llevado ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos y la Comisión Interamericana emitió un informe de fondo en el 2006 con recomendaciones para que el Estado mexicano investigue y sancione a los responsables. A la fecha no se ha cumplido, por el contrario se ha demostrado la falta de voluntad política para investigar y  asumir los compromisos internacionales en materia de derechos humanos, pues parece no importarle a ninguno de los Presidentes que han conocido del caso de mi hijo.

Se me han cerrado muchas puertas, pero seguiré tocando hasta encontrar justicia. Porque una madre no se cansa de luchar ni de esperar al hijo que está desaparecido, que me ha arrebatado.

Los Presidentes de México, Secretarios de la Defensa han hecho caso omiso por investigar y que se llegue a la verdad, han dejado en impunidad a aquellos militares que sabiendo lo que le pasó a mi hijo se han callado; que son cómplices al igual que los autores materiales e intelectuales de la desaparición forzada de mi hijo.

Quizá deba rezar más porque el corazón de estas personas se ablande, para que hablen y se colmen del dolor de una madre, del sufrimiento que le están causando a mi hijo. Son 25 años de lucha constante, de enfrentarme a la burla abyecta de las autoridades; de negación, de no reconocer que hay altos mandos militares involucrados en la desaparición de mi hijo y que por ese motivo las autoridades son apáticas a realizar su trabajo de investigación.

¿Me pregunto cuándo habrá justicia para mi hijo y todos los desaparecidos? Pasan los años y lo que veo es que el país está bañado en sangre, de injusticia, de impunidad, porque son miles las desapariciones forzadas que se han cometido a lo largo de estos años en que he estado buscado a mi hijo, muchas de ellas cometidas por miembros del Ejército. ¿Habrá alguien en México que diga que hay justicia?, porque yo no la he encontrado, como tampoco las madres de los miles de desaparecidos.

Le pregunto al Licenciado Enrique Peña Nieto y al General Cienfuegos ¿porque no han querido esclarecer la desaparición forzada de mi hijo?  ¿Les ha quedado grande el cargo?  ¿Por qué no han querido reconocer que dentro de las fuerzas armadas están los que cometen violaciones a los derechos humanos, en contra no solo de civiles, sino también de los propios militares? Y todo por quitar de su camino a aquellos que afectan sus intereses personales.

Para muchas personas serán muchos años, y quizá digan que debo perder las esperanzas, pero para mí cada segundo, minuto, hora, día, mes y año que pasa es como si hubiera sucedido hoy, porque la herida sigue abierta, porque no he encontrado a mi hijo, porque no pierdo la esperanza de encontrarlo con vida, porque sueño y deseo cada momento con volverlo a ver y abrazarlo, y decirle lo mucho que lo amo y lo extraño, porque mi hijo es parte de mi ser, de mi vida, y si él no está conmigo estoy incompleta.

¡Vivo le entregue al Ejército a mi hijo, vivo lo tienen que regresar!!!
Teniente de Infantería Miguel Orlando Muñoz Guzmán. ¡Presente!

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