Palabras de integrantes del colectivo #SeguridadSinGuerra, del martes 20 de noviembre de 2018

La militarización de la seguridad pública ha generado ya demasiado dolor. 250 mil muertes, casi el mismo número de desplazamientos y más de 37 mil desapariciones después, tenemos el trágico diagnóstico del error en la ruta; ese que no realizó Felipe Calderón antes de declarar la guerra al crimen organizado el 5 de diciembre de 2006: LA MILITARIZACIÓN NO ES LA SOLUCIÓN.

Así nos lo han dicho la ONU y la CIDH en múltiples ocasiones y así lo ha recomendado al país el Comité de Desapariciones Forzadas de la ONU en días recientes: México debe optar por el fortalecimiento de las instituciones civiles para recomponer la seguridad pública y construir un plan gradual de retiro de las Fuerzas Armadas de las labores que constitucionalmente no les corresponden y para las que no han sido, son, ni serán entrenadas.

El 30 de noviembre del año pasado, en un salón cercano al lugar en donde estamos, se impuso un proyecto para perpetuar la militarización, llamado Ley de Seguridad Interior. En ese entonces estuvimos aquí, como hoy, para advertir a las diputadas y diputados que no se debería avanzar en ese camino sin escuchar las voces nacionales e internacionales y especialmente a las víctimas de la violencia. La semana pasada la Suprema Corte de Justicia de la Nación nos dio la razón y declaró la inconstitucionalidad de la Ley de Seguridad Interior, incorporando entre sus razones, la violación al proceso legislativo por las fuerzas que se impusieron en la legislatura pasada.

Hoy, que se cumple un año desde que MORENA dio a conocer su Proyecto de Nación 2018-2024 en el que, por cierto, se consideraba necesaria una Ley de Seguridad Interior, se pretende presentar nuevamente un proyecto de militarización, ahora encarnado en reformas constitucionales para crear una Guardia Nacional. Casi un año después la historia se repite empeorando. Es decepcionante ver a quienes el año pasado exigían Seguridad Sin Guerra, impulsar un nuevo proyecto de militarización, a pesar de que al momento de la votación de la Ley de Seguridad Interior, en ambas cámaras, los y las legisladoras de MORENA -entre otras y otros- denunciaron la falta de debate serio y llevaron a tribuna las voces de las víctimas. Hoy venimos a recordarles sus palabras.

Así como Mario Delgado, hoy coordinador del grupo mayoritario de esta Cámara, lo dijo en la tribuna del Senado hace casi un año, el nuevo proyecto de militarización desaparece todo incentivo a que se formen cuerpos policiales profesionales y suficientes; y hace que la demanda para que las Fuerzas Armadas realicen labores de seguridad pública aumente.

La promesa del presidente electo de no usar a las Fuerzas Armadas contra el pueblo no es garantía. Llevar este nuevo modelo de militarización a la constitución lo dejaría ahí con el riesgo de que cualquier gobierno autoritario haga uso de él.

Si hace un año, exigir Seguridad Sin Guerrase trataba de impedir la legalización de la guerra, hoy se trata de evitar constitucionalizarla.

No podemos pasar del fraude a la constitución, señalado como tal la semana pasada cuando la Corte debatió la Ley de Seguridad Interior, al fraude a la realidad y a las víctimas. El debate nacional sobre el modelo de seguridad que México requiere, debe ser amplio y abierto a todas las voces, sin imponer como punto de partida la creación de la Guardia Nacional ni algún otro proyecto que proponga repetir la fórmula que no ha funcionado.

Pedimos a esta Cámara y especialmente a los miembros de la mayoría legislativa,  que escuchen las críticas y a las víctimas, y que hagan uso de las herramientas del Sistema Interamericano de Derechos Humanos como la consulta a la Corte Interamericana, sobre propuestas que incluyen la permanencia de las fuerzas armadas en labores de seguridad pública.

Hoy se los decimos aquí, fuerte y claro: Todavía es posible optar por la vía civil. Así se lo diremos también al presidente electo en una carta que hoy entregaremos en su casa de transición.

Que la verdadera transformación de la vida pública parta del diálogo y los diagnósticos generados por la escucha y demandas de las víctimas. Y ahí nos encontraremos.

#SeguridadSinGuerra

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