• A partir del lunes 25 de marzo bajo la supervisión de la CMDPDH y de AFADEM, continuarán diligencias de excavación, en donde las Fuerzas Armadas operaron sitios clandestinos de detención, tortura y exterminio.
  • Las diligencias de búsqueda de Rosendo Radilla y los cientos de personas desaparecidas por el Ejército Mexicano en los años 70 se llevarán a cabo en Atoyac de Álvarez, Guerrero.
  • Se hace un enérgico llamado a que la Fiscalía General de la República se conduzca con probidad, debida diligencia, buena fe y sensibilidad; en irrestricto cumplimiento de sus obligaciones constitucionales de derechos humanos. 

La Fiscalía General de la República (FGR) en cumplimiento de la sentencia dictada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) en noviembre de 2009, así como de una resolución judicial dictada por la Jueza Novena de Distrito en el Estado de Guanajuato (http://cmdpdh.org/2019/02/poder-judicial-ordena-al-estado-mexicano-tomar-medidas-efectivas-para-la-busqueda-y-localizacion-de-rosendo-radilla-pacheco-y-miguel-orlando-munoz-guzman-desparecidos-por-el-ejercito-mexicano/), reiniciará las diligencias de excavación para continuar con la búsqueda de Rosendo Radilla, así como de los cientos de víctimas que fueron desaparecidas por el Ejército Mexicano y otras coorporaciones policiacas, hace más de cuatro décadas en el municipio de Atoyac de Álvarez, Guerrero

La búsqueda se llevará a cabo de la mano de peritos independientes, familiares de personas desaparecidas forzadamente pertenecientes a la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos en México (AFADEM), e integrantes del equipo de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH). También participarán en el acompañamiento otros colectivos y organizaciones que forman parte de la Brigada Nacional de Búsqueda, quienes acudirán a escuelas e iglesias con el objetivo de contribuir en la reconstrucción del tejido comunitario desde un enfoque de cultura de paz, reconociendo que la desaparición forzada es un problema social que involucra y afecta a toda la comunidad y no solo a las familias que buscan a sus seres queridos.

La Fiscalía General realizará las excavaciones desde el 25 de marzo hasta mediados de abril, con la colaboración de la Escuela Nacional de Antropología e Historia y el Equipo Mexicano de Antropología Forense en Atoyac de Álvarez, en el estado de Guerrero.

La CMDPDH está convencida de que las excavaciones a realizarse tienen el potencial de configurarse como un ejercicio de memoria y verdad, así como la continuación de un camino hacia la justicia y la reparación; con miras a establecer un precedente relevante de buenas prácticas en la búsqueda de personas desaparecidas. Sin embargo, dicho potencial está supeditado a que las diligencias de excavación se asuman como un compromiso de Estado y no una simulación como ha ocurrido anteriormente.

Durante la época del terrorismo de Estado, en la década de los setenta, las Fuerzas Armadas conjuntamente con otras dependencias, desaparecieron forzadamente de forma sistemática, a centenares de personas en el estado de Guerrero. En este contexto, el 25 de agosto de 1974, detuvieron ilegalmente en un retén militar al señor Rosendo Radilla Pacheco, quien fue visto por última vez en el entonces Cuartel Militar de Atoyac de Álvarez, donde se realizarán las excavaciones. Cuarenta y cinco años después, y a diez años de emitida la sentencia por la Corte IDH, su paradero sigue siendo desconocido y a la fecha ningún servidor público ni militar ni civil ha sido sancionado por esos crímenes de lesa humanidad. Desde entonces su familia no ha descansado en intentar localizar a Rosendo Radilla y en buscar justicia por todos los medios legítimos a su alcance, sin que a la fecha las autoridades hayan ofrecido resultados.

Las víctimas del terrorismo de Estado de los años setenta, merecen que el Estado mexicano realice todas las acciones necesarias para que las excavaciones se lleven a cabo bajo los más altos estándares de buena fe, probidad, debida diligencia y sensibilidad. Solo de esta manera, las diligencias de búsqueda podrán cumplir con su función social y comunitaria de combatir el olvido y fomentar la memoria colectiva.

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