Daniel Ramos

Daniel Ramos

Para él, dar clases era lo más bonito que hacia
Rebeca Alfaro
Madre de Daniel

Ante la indiferencia de las autoridades, la familia de Daniel inició su propia búsqueda. Los testimonios que obtuvieron refieren que el Ejército mexicano pudo haber estado involucrado en su desaparición, pues en esas fechas se encontraban en el poblado de Betania realizando operativos para la erradicación de plantíos de marihuana.  Hasta la fecha no se tiene conocimiento de su paradero.

El Comité contra las Desapariciones Forzadas instó al Estado mexicano en respuesta a una solicitud de acción urgente, a adoptar medidas cautelares y de protección a la familia y allegados de Daniel, así como aclarar la desaparición e investigar, procesar y sancionar de manera adecuada a los responsables. Ante la falta de voluntad del Estado mexicano, en 2015 y 2016 reiteró las recomendaciones puntuales que siguen sin ser acatadas.

En 2006, el presidente Felipe Calderón, envió cerca de 6,500 militares a Michoacán para apoyar a la policía federal a combatir al crimen organizado. Este fue inició de la guerra contra el narcotráfico que hasta el día de hoy ha provocado más de 70 mil ejecuciones y cerca de 25 mil desaparecidos.

Cuando tenía 17 años, Daniel Ramos Alfaro se inscribió como instructor voluntario en el Consejo Nacional de Fomento Educativo en el estado de Michoacán. Siempre quiso ser maestro. Estaba tan comprometido con su vocación, que cuando cumplió su periodo de voluntariado prolongó dos años más su trabajo y llegó a ser coordinador de instructores.

Todos los lunes salía muy temprano de su casa en Uruapan con rumbo a Betania donde pasaba toda la semana dando clases. El 30 de septiembre Daniel se despidió al amanecer de su mamá y le dijo “nos vemos el viernes”, pero nunca regresó.

El miércoles 2 de octubre de 2013 el joven partió solo del poblado de Betania con rumbo a Nuevo San Martín, también conocido como Rancho Nuevo. Tenía que recorrer dos horas caminando para llegar a su destino. El 5 de octubre algunos pobladores de Nuevo San Martín denunciaron su desaparición, por lo que los habitantes de Betania organizaron brigadas de búsqueda por el camino que debía de haber recorrido y a 5 km del poblado encontraron algunas de sus pertenencias.

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