Jorge Parral Rabadán

Jorge Parral

Mies pies están cansados, pero no de buscarte, no descansarán hasta encontrar justicia para ti hijo

Alicia Rabadán
Mamá de Jorge

A Jorge Antonio Parral Rabadán le gustaba practicar kung fu. Se graduó en Ciencias de la Comunicación en la Universidad de las Américas Puebla, estudiaba una maestría en la Universidad del Valle de México y trabajaba como administrador de la plaza de cobro PC-30 de Caminos y Puentes Federales (CAPUFE) en Ciudad Camargo, Tamaulipas. La navidad de 2009 fue la última vez que estuvo con su familia.

El 24 de abril fue secuestrado junto con otro funcionario federal por un comando que se presume formaba parte de la delincuencia organizada. Jorge estaba descansando en una de las habitaciones dentro de las instalaciones de CAPUFE cuando unos hombres armados entraron por la fuerza y se lo llevaron. Esto se relaciona con el hecho de que él en varias ocasiones había pedido a la institución apoyo para que les garantizaran seguridad a todos los empleados que con él laboraban, esto debido al incremento de violencia en la zona.

El 21 de febrero de 2011, la familia Parral, por medio de sus propias investigaciones, halló el cuerpo de Jorge en una fosa común de un panteón municipal en el estado de Nuevo León. Su caso se relacionó en con un supuesto enfrentamiento entre el Ejército mexicano y un grupo de la delincuencia organizada ocurrido el 26 de abril del 2010, dos días después de su secuestro. En el supuesto enfrentamiento fallecieron tres personas, a quienes sin sustento alguno SEDENA calificó como sicarios, entre ellas estaba Jorge, además cuatro personas fueron detenidas y otros siete supuestamente fueron liberados. Desde entonces las autoridades y la propia CNDH han identificado como responsables por la ejecución y desaparición de Jorge Antonio a miembros del Ejército Mexicano; sin embargo, nadie ha sido presentado ante la justicia.

Es evidente que la PGJ de Nuevo León y SEDENA trataron de ocultar el cuerpo de Jorge y con ello su ejecución extrajudicial, ya que fue enterrado en una fosa común junto con decenas de personas que no habían sido identificadas, además de que en el reporte oficial cambiaron sus características físicas. Dificultando así el proceso de búsqueda que había iniciado la familia Parral.

En el 2006, el presidente Felipe Calderón envió tropas militares a Tamaulipas como parte de su estrategia contra el crimen organizado. Desde entonces la población ha sufrido ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, homicidios, secuestros y otras violaciones de derechos humanos.

Share This

Comparte

Comparte este post en tus redes.

Shares
A %d blogueros les gusta esto: