Es un hecho incontestable que los procesos electorales en México carecen de credibilidad y que la erosión de la legitimidad de dichos procesos se ha acelerado notablemente desde las elecciones presidenciales de 1988. A partir de las últimas elecciones federales de 1991 la pérdida de credibilidad se ha incrementado. Esto, aunado a las promesas incumplidas de una auténtica reforma electoral, pone en duda las posibilidades reales de un tránsito electoral hacia la democracia a corto plazo.

Autora: Mariclaire Acosta

Primera edición: 1992

[note]Documento disponible para consulta en nuestra oficina[/note]

 

 

 

 

 

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